Las noticias al respecto, a veces encriptadas, nos dicen que la medicina del futuro será fuertemente influenciada por los genetistas. La capacidad real de conocer el genoma humano abre la posibilidad, según afirman algunos de ellos, de iniciar una acometida terapéutica desde el inicio de la vida de la persona, en función de si se identifica en ella algún tipo de conflicto genético en su genoma. Esto abre, también, unas perspectivas de negocio farmacológico que, comparadas con las actuales, las de hoy son un juego de niños. Actualmente las grandes y seguras fuentes de dividendos las tienen en las enfermedades crónicas, que aseguran un consumo a largo y medio plazo de fármacos hasta el final de la vida. Con el análisis del genoma humano el tratamiento es de por vida, o sea desde el nacimiento .Las preguntas que surgen inmediatamente son, entre otras: ¿qué dice la ética médica al respecto?, ¿las futuras “soluciones” al conflicto genético harán mas placentera la vida del potencial enfermo?, ¿la genética nos abre la puerta a la inmortalidad?, ¿dejará de existir la enfermedad?.
Mientras las anteriores preguntas se irán respondiendo a medida que se produzcan los acontecimientos, la actual medicina, en los últimos veinte años, nos ha conducido a una estrategia de construcción de nuevas enfermedades. Es decir, a la creación indirecta de nuevas fuentes de negocio que producen cuantiosos dividendos de la industria farmacéutica. Jörg Blech, biólogo, bioquímico y periodista alemán, cita en su libro “Die krankheitserfinder” desde enfermedades raras o curiosas para nosotros como la fobia social, la disfunción eréctil, la disfunción sexual femenina, la distemia, el trastorno de estrés agudo o la ansiedad social, a otras, que damos por indiscutibles, como la caída del cabello, el síndrome del colon irritable, o el síndrome de hiperactividad y déficit de atención (SHDA) y últimamente el recién estrenado, en nuestro país, síndrome metabólico.
De ambas estrategias (genética y “nuevas enfermedades”) se adivina la persistente actitud de hacer difícil lo fácil por parte de la medicina. Por esto, se nos ocurren más preguntas: ¿dónde quedan las filosofías de vida?, ¿dónde la responsabilidad sobre la propia salud?, ¿dónde la actitud positiva ante la vida? …
Bibliografía: Blech, Jörg. Los inventores de enfermedades. Cómo nos convierten en pacientes. Ediciones Destino 2005.
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