Los principios activos presentes en la especie Allium cepa determinan sus características antiinflamatorias y antiedematosas.
TIPOLOGIA ALLIUM CEPA
La cebolla también ha sido estudiada por la medicina homeopática, que ha llegado a trazar una precisa sintomatología tipológica.
Síntomas generales
Inflamación catarral aguda de las mucosas con secreción en aumento. Empeoramiento en ambientes calientes y hacia la tarde; mejoría en el exterior. Resfriados frecuentes con tiempo frío-húmedo. Neuralgias. Insomnio.
Síntomas locales
Cabeza: cefalea generalmente frontal, ausente durante la menstruación.
Ojos: enrojecimiento, escozor, lagrimeo profuso, molestia ante la luz; picor de los párpados y necesidad de frotarlos, capilares conjuntivales inyectados.
Orejas: dolor, cierre del tubo de Eustaquio.
Nariz: estornudos, líquido acuoso e irritante, sensación de calor y quemazón, fiebre de heno, pólipos.
Aparato respiratorio: picor laríngeo, ronquera debida a la tos insistente, respiración dificultosa con sensación de opresión en el pecho, sensación de estrechamiento en la epiglotis.
Abdomen: molestias epigástricas, sed, mocos, náusea, borborigmo, flatulencia, náuseas, diarrea fétida, picazón y grietas anales.
No se trata de la habitual receta de cocina campesina, ni de la última creación del chef de Chez Maxim. Se trata de una antigua sugerencia terapéutica redescubierta por la ciencia moderna para la curación de una también antigua patología respiratoria, el asma. El asma, es decir, la dificultad respiratoria, era de hecho conocida en la antigua área mediterránea incluso antes de que Hipócrates de Cos la describiese en su tratado.
Sin embargo, la palabra asma puede entenderse de diversos modos. Este hecho puede generar a veces confusión cuando no se especifica bien qué acompaña al trastorno.
El asma y sus causas
El asma es una dificultad respiratoria que puede deberse a distintas causas. Aquí nos ocuparemos del asma bronquial, con dificultad respiratoria aguda y paroxística que, con el tiempo, puede hacerse crónica. Siempre existe una relación de causa-efecto entre la manifestación clínica y el elemento o la situación desencadenante.
Generalmente las causas son externas, sobre todo entre los jóvenes, por lo que se habla de asma exógena (piojos, pelos y caspa de animales, sustancias vegetales o químicas, polvos, etc.). En ocasiones los alérgenos no han sido determinados, a pesar de los modernos medios de investigación. En estos casos podemos encontrarnos ante una hiper-reactividad bronquial específica o ante un asma de causas endógenas (hormonales, psíquicas). A menudo el síndrome se caracteriza por broncoespasmo, hipersecrecciones bronquiales y sensación de quemazón en los bronquios (en el pecho). En algunos sujetos predispuestos de un modo especial (atípicos), los síntomas respiratorios bronquiales suelen estar precedidos de molestias oculares (picazón, enrojecimiento, lagrimeo) nasales, escozor, enrojecimiento, abundante goteo líquido nasal.
Entre los distintos remedios usados para curar los síndromes oculo-rinos y broncoasmáticos, la medicina natural propone también las cebollas. Sus virtudes terapéuticas, conocidas desde hace miles de años, se emplean en herboristería y homeopatía, pero también se estudian en la medicina farmacológica universitaria.
En el 7º Congreso de la Sociedad Europea de Pneumología, celebrado en Budapest en 1988, la relación del doctor J. Scharff, de la Universidad de Mónaco (RFG), acerca de la actividad antiasmática de las cebollas en la prevención de la hiperreactividad bronquial en la histamina inducida por el PAF (factor de actividad de las plaquetas) en cobayas, suscitó interés y un poco de ironía. El hecho de que los componentes tiosulfonados de las cebollas puedan prevenir los ataques asmáticos inducidos experimentalmente ha sido una noticia de gran importancia científica, ya que ha contribuido a aclarar algunos mecanismos de acción terapéutica y ha confirmado la validez de las cebollas, empleadas desde hace tiempo, en ese sentido.
La cebolla (Allium cepa L.) es una planta perenne perteneciente a la familia de las Liliáceas, y constituida por un bulbo grueso, hojas lineares y florecillas amarillo-verdosas recogidas en umbela redonda. El bulbo puede ser redondo u ovalado, con variaciones cromáticas que van del blanco nacarado al rojo oscuro.
Por sus cualidades terapéuticas como diurético, se recomendaba ya desde Dioscórides a los pacientes de hidropesía. El efecto diurético se debe a la eliminación de cloruro sódico, por lo que encuentra indicaciones en todas las retenciones hídricas (ascitis, edemas, pleuritis, pericarditis, etc.). Posee además una buena acción antiséptica y antiinflamatoria. De hecho, a la acción antiedematosa y antiinflamatoria se debe su uso en los casos de asma, cuyo episodio patogenénico transcurre entre los mecanismos de inflamación y de exudación.
El troceado de la cebolla comporta una lisis celular que, por vía enzimática, transforma el principal componente de la cebolla en distintos ácidos según la combinación química que se cree.
Se ha efectuado el estudio de los principios activos de la cebolla, y aún está en curso en laboratorios europeos y americanos, con la finalidad de identificar aquellos principios que electivamente desarrollan una acción terapéutica contra el asma y aclarar los mecanismos de acción. Está comprobado que, en los animales y en el hombre, el extracto de cebolla inhibe la reacción inflamatoria, presente en el asma bronquial, que conduce al aumento de la exudación (catarro) y al broncoespasmo.
Los experimentos llevados a cabo en laboratorios han sido realizados sobre cobayas tratadas con distintas sustancias sensibilizantes (ovo-albumina, histamina, acetilcolina, PAF). Ya sea con el aporte de extracto liofilizado de cebolla, ya con la de fenil-éster del ácido s-fenilsulfinotioico (difeniltiosulfinato) se obtiene una significativa inhibición del PAF y por tanto un broncoespasmo menor para una menor respuesta bronquial mediada por la histamina.
La cebolla en homeopatía
Esto es lo que el científico de la medicina convencional conoce a través de estudios experimentales documentados. Pero la acción de la cebolla y su empleo terapéutico han sido estudiados también por la medicina homeopática a través del razonamiento analógico inverso: la búsqueda del parecido, la observación clínica y la directa experimentación en vivo sobre el hombre.
Desde Hahnemann, basta con hojear cualquier tratado de materia médica para encontrar la sintomatología tipológica característica del Allium cepa (Cebolla roja).
La similitud se halla ante todo en el cuadro clínico general y en las señales particulares relativas a ciertos órganos o aparatos y funciones. Acertada la similitud, la prescripción homeopática prevé bajas disoluciones para las fases agudas. Por tanto, en la curación del asma las cebollas pueden emplearse de distintas maneras, complementarias entre sí: microinyecciones de extractos acuosos de cebolla en los acupuntos cutáneos, preparaciones homeopáticas en gotas o glóbulos, preparados herborísticos (macerados, tisanas, etc.).
LAS NUMEROSAS PROPIEDADES DE LA CEBOLLA
Entre las innumerables virtudes que los antiguos atribuían a la cebolla, es su acción diurética la que figura en primer lugar en sus obras: Discórides la recomienda cocida para expulsar urea. Plinio considera su jugo como el mejor remedio para la hidropesía en su estado inicial. Platino de Cremona la considera apta para “abrir la boca de las venas y para hacer salir la urea.” Lanzoni cuenta cómo un campesino de Ferrara afectado de ascitis y edemas en los miembros inferiores se curó, en el transcurso de un mes, mediante una abundante diuresis provocada por el exclusivo empleo de cebollas.
(Extraído de: Henri Leclrec, Rasgos de fitoterapia, Aporias, 1989)
Alimento apreciado desde la antigüedad por sus virtudes diuréticas, tónicas y antiinfecciosas: un factor seguro de salud y longevidad.
Partes empleadas
El bulbo y el jugo.
Principales constituyentes conocidos
Azúcar, vitaminas A, B, C, sales minerales: sodio, potasio, fosfato y nitratos calcáreos, hierro, azufre, yodo, sílice, ácidos fosfórico y acético, disulfuro de alilo y de propilo, aceite volátil, glucoquinino, oxídasas, diastasas.
Propiedades
Estimulante general (del sistema nervioso, del hepático, del renal); potente diurético, disolvente y eliminador de la urea y de los cloruros; antirreumático; antiescorbútico; antiséptico y antiinfeccioso (antiestafilocócico, actúa como antibiótico); expectorante; digestivo (ayuda a la digestión de los farináceos); equilibrador glandular; antiesclerótico y antitrombótico; afrodisíaco; hipoglicémico; antiescrofuloso; vermífugo; hipnótico ligero; protector de la piel y del pelo.
Indicaciones
Astenias, exceso de trabajo físico e intelectual, crecimiento; deficiencia en el recambio; oligurías, retenciones de líquido (edemas, ascitis, pleuritis, pericarditis); hidropesía; azoemia; cloruremia; reumatismos, artritismo; litiasis biliar; fermentaciones intestinales (diarreas); infecciones genito-urinarias; afecciones respiratorias (resfriados, bronquitis, asma, laringitis); atonía digestiva; desequilibrios glandulares; obesidad; arteriosclerosis, prevenciones de la trombosis; prevenciones de la senectud; prostatismo; impotencia; diabetes; adenitis, linfatismo, raquitismo; parásitos intestinales.
(Extraído de Jean Valnet, Curación de las enfermedades con las esencias de las plantas, Juntos, 1988) |