Los obstáculos a la curación, no a un remedio homeopático, se pueden definir de distintas maneras. Por ejemplo, como la falta de reacción en un proceso de regulación. Es decir, la energía vital no puede controlar o armonizar las reacciones del organismo. Dicha energía ya no es óptima, está viciada o resulta alterada por causas diversas. De aquí resultará una ruptura en el equilibrio homeostático del organismo.
La supresión de manifestaciones será consecuencia de la ruptura homeostática del organismo. Al atenderse al principio contraris- contrari, se suprimen los síntomas patológicos, y esta supresión, por la ingesta de cualquier sustancia supresora, hará a la larga que cualquier proceso agudo se convierta en crónico creando una desarmonía en el flujo vital. Pero en base al principio homeopático de similias-similium, los síntomas se van amortiguando lentamente y la naturaleza tiende a equilibrar todo aquello que le perturba.
Así, no es la enfermedad lo que atacamos, sino que se pretende estimular el organismo. Educar mejor que medicar. Los malos hábitos acaban degenerando en un proceso patológico. Por eso, la medicina preventiva es la mejor. Entender el lenguaje del paciente, que sea efectiva en todos los sentidos y, sobretodo, no suponer que un paciente va a aceptar un tratamiento a fe ciega. Debemos partir del hecho que el paciente es un ser inteligente a quien se debe enseñar a valorar lo que realmente le estamos presentando. Se pretende un tratamiento unicista, en el que puede haber reacciones, y el paciente tiene que estar dispuesto a aguantar, soportar dichas reacciones sin acudir directamente a un hospital, pues representaría empezar todo el tratamiento otra vez de cero. En aquellos enfermos crónicos, que no saben realmente lo que quieren, que simplemente desean curarse, necesitaremos destinar más tiempo en explicarles que es la reestructuración de su energía vital y debemos ser conscientes de ello.
Los cinco principios
Los obstáculos a la reacción homeopática se basan en:
1. La ley de la similitud.
2. La experimentación. El hombre sano.
3. Las dosis mínimas.
4. El remedio único.
5. La ley de Hering. (Indica que los síntomas desaparecen de arriba a abajo, de dentro hacia afuera y en índole inversa de como se han presentado en el organismo. Estos síntomas y esta ley nos indicarán siempre si el tratamiento y la reacción son adecuados.)
Personalmente me atengo siempre a los principios de unicismo, pues ésta es mi formación. Recomiendo a todo homeópata el uso de una sola sustancia, sin mezclar medicamentos. La utilización de una única y mínima dosis (es decir, si en vez de un 200 CH pueden utilizar un 9 CH mejor), porque, de este modo, dará más síntomas, indicaciones características y el hecho que la sustancia empleada desarrolle todo su mecanismo de acción. Recetar distintos medicamentos y en distintas dosis representa el primer obstáculo. Aunque el tratamiento esté bien diagnosticado y el medicamento sea el correcto, no es posible tomar una dosis de mantenimiento cada día, porque llega un momento en que los síntomas o la reacción de curación quedan bloqueados.
Los primeros síntomas a la reacción homeopática son los externos. Los traumas psíquicos repetitivos, el miedo y la angustia pueden bloquear la acción de un remedio homeopático. Si ocurre este hecho se debe regular este estado de miedo o de ansiedad y seguir con el tratamiento. Cuando hay una débil reacción a la sustancia por estrés físico o mental, se deberá estimular previamente la capacidad de reserva de energía, a nivel físico o psíquico y el organismo continuará sin ningún problema hasta su regulación.
La vacunoterapia, hoy en día se puede considerar uno de los peores tratamientos que se pueden realizar a un niño que está creciendo, suelen producir primero un vacío de energía, a continuación debilitan de manera sistemática la energía vital, y hay que tener en cuenta que con frecuencia se da una reacción para equilibrar el sistema. Pero si esta reacción se corta se suprime el hecho reaccional, y se genera un desvío de energía. Ciertas enfermedades degenerativas y alérgicas tienen su origen bajo estas circunstancias. La iatrogenia producida por medicamentos, cualquier tipo de drogadicción o dependencia a cualquier sustancia (tabaco, alcohol, drogas de diseño), limitan la capacidad de reacción de cualquier individuo. Siempre se debe esperar diez minutos para ingerir una sustancia antes o después de un remedio homeopático, y, si es posible, eliminar cualquier sustancia etérica (alcanfor, mentol), aunque las pruebas no indican que alteren el desarrollo de la sustancia.
También se debe tener en cuenta la forma de vida, los factores dietéticos de sueño y de reposo, porque pueden alterar el desarrollo de un medicamento homeopático. Síntomas internos como intervenciones dentarias, prótesis, marcapasos, cicatrices, extirpaciones de órganos, intervenciones estéticas, radioterapia y quimioterapia son focos de interferencia, y suelen ser muy invasivas, generando una alteración constante en el flujo de la energía vital. Sin embargo, el símil cura a menudo a pesar de la influencia del foco. En ocasiones el foco reacciona y se hace notar, pero, en cualquier caso, una vez manifestado el obstáculo, con un tratamiento regulador, el organismo continuará su fase de recuperación. En Alemania de forma sistemática cuando existen cicatrices, realizan infiltraciones de novocaina o provocaina al 4%, tanto si son cicatrices internas como externas.
Podemos encontrarnos, paralelamente, con la reducción de la capacidad excretora de determinados órganos, que han sufrido tanto que ya no tienen capacidad de reacción. En estos casos únicamente podemos ayudar al sistema a reestructurarse.
Existen obstáculos indeterminados, algunos pocos casos en los que el paciente no reacciona, se muestra inmune a cualquier intento de reacción. Los acontecimientos capaces de determinar la situación son shocks psíquicos, traumas craneales, con perdida de conciencia o bien la existencia de una profunda impregnación miasmática.
Obstáculos importantes
1. Cuando no hay una reacción, la sustancia no ha estado bien elegida, y se debe cambiar de medicamento.
2. Hipersensibilidad al medicamento homeopático. En este caso habría que suministrar una potencia más baja.
3. No repetir la dosis mientras el remedio siga actuando. Este es hoy en día uno de los principales obstáculos a la reacción de cualquier sustancia homeopática. Debemos ser conscientes de que si repetimos la dosis antes de que la anterior haya terminado de desarrollar todo su potencial, antidotamos el efecto de la sustancia y el organismo vuelve a partir de cero. Debemos dar la sustancia y dejar que reaccione en un tiempo determinado.
4. La reacción de un remedio genera nuevos síntomas, y remiten con prontitud, pero la presencia de los síntomas nos informa de la crisis eliminativa o reguladora que permanece en estado latente. El organismo ha utilizado la ayuda del remedio para regularse, el remedio produce un agravamiento general (a veces pasajera, a veces aguda) y el obstáculo queda eliminado. Pero si en vez de ser pasajera se convierte en algo molesto o crónico indica que allí hay un obstáculo y esa es la primera base que tenemos que regular.
5. El remedio produce una curación equivocada. La energía que podemos provocar en un paciente es diferente y viene determinada por su tipo de vida, de trabajo, de comida, sus relaciones familiares, incluso la actividad sexual. Entonces, cuando se presentan obstáculos debemos saber reaccionar, simplemente utilizando la lógica, e intentar subsanarlos.
6. Los síntomas no son clarificadores. Se deben utilizar los más característicos, pues lo peculiar se muestra en la sintomatología de la etapa actual de la enfermedad (aquello característico, la distinción de los trastornos que aparecen repetidamente). Ellos nos mostraran siempre la dirección que debemos seguir. Si un paciente se presenta y no tenemos síntomas claros para recetar una sustancia homeopática, podemos recurrir a una dieta desintoxicante, por ejemplo, una hidroterapia de colón, o simplemente darle una dosis de placebo y esperar. La paciencia, en cualquier tratamiento de homeopatía unicista, es primordial para entender realmente la forma de actuar, de comportamiento y de vida de cualquier paciente.
Jordi Rius
Terapeuta homeópata
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